
El estadio mundialista Lancaster Park de Christchurch de Nueva Zelanda, que se utilizará en la Copa Mundial de Rugby del año que viene, fué cerrado para el cheque de los daños ocasionados tras el sismo de 7,1 grados.
Una renovación avaluada en 43 millones de dólares fue suspendida en el estadio mientras ingenieros inspeccionan los daños estructurales en el recinto que albergará cinco partidos de la fase de grupos y dos de los cuartos de final del Mundial, informó el periódico Sunday Star Times.
“Hay muchos daños y roturas en instalaciones y accesorios”, indicó el presidente ejecutivo del estadio, Bryan Pearson.
“Pero en términos de daños estructurales importantes, en esta etapa de evaluación preliminar, aún no hay indicios de que haya problemas. Obviamente (…) tendremos que completar más evaluaciones en los próximos días”, agregó.
La sede fue cerrada tras el terremoto de 7,1 grados de magnitud ocurrido el sábado y que causó unos 1.400 millones de dólares en daños, según cifras estimadas inicialmente.
“Fue un movimiento importante y tenemos que estar seguros de que la integridad estructural de estas construcciones se ha mantenido antes de dejar que el público vuelva”, remarcó Pearson.
El terremoto se produjo horas después de que miles de aficionados al rugby abandonaran el estadio tras un partido de categoría regional entre Canterbury y Bay of Plenty jugado el viernes.
“Nos consideramos bendecidos”, señaló Pearson. “Si tenía que ocurrir, creo que no hubo un mejor momento para que pasara”, añadió.































