
El nicaragüense Everth Briceño clasificado en el puesto más alto en su división peleara para retener el titulo mosca de la OMB este 15 de mayo. El réferi sera de Puerto Rico, y el combate sera a doce asaltos en el mítico estadio Luna Park, de la capital Argentina, con un público febril y vibrante.
Y basándonos en lo que conocemos del invicto campeón oriundo de la sureña ciudad de Trelew, es más que probable que el resultado sea muy similar al anterior, y que dé pie a una racha de defensas exitosas de su nueva corona.
“Cuando mi manager me mencionó que estaba vacante el título de las 115 libras que dejó Jorge el Travieso Arce, realmente no me importó quién era el rival, me importó más la posibilidad de pelear por el título de una categoría diferente en la cual me siento más cómodo”, afirmó Narváez, quien se medirá ante el retador nicaragüense Everth Briceño, clasificado en el primer puesto del ranking por la Organización Mundial de Boxeo, en un choque de campeonato arbitrado por el puertorriqueño Luis Pabón, y que podría dar inicio a una nueva etapa en la historia del todavía campeón mosca invicto.
Las señales de un posible éxito para el argentino son muchas. Un cambio de preparador físico lo ha puesto más ágil y veloz aún, sin relegar potencia. Su kilaje más cómodo lo hará (según dice) rendir más golpes por asalto y con mayor soltura. Y como si estas señales fuesen pocas, algunas víctimas pasadas de Narváez han tenido éxitos recientes que subrayan, aunque más no sea por carácter transitivo, la valía de sus logros de campeón. Alejandro Hernández disputó una pelea con el muy publicitado púgil filipino Marvin Sonsona (promovido por Manny Pacquiao y llevado al campeonato mundial con solo 19 años y 13 peleas en su haber) que terminó en un controvertido empate, y el colombiano Carlos Támara logró una importante y dramática victoria por nocaut en el 12do asalto como visitante ante Brian Viloria, uno de los boxeadores de mayor proyección entre los de la generación olímpica de Narváez (que incluye también al boricua Iván Calderón).
“Que los rivales sean muy inferiores no es mi culpa”, afirma Narváez (31-0-2, 19 nocauts), respondiendo a las críticas usuales sobre el calibre de su oposición, ahora que se comienza a demostrar que muchos de ellos eran mejores de lo que se mencionaba. “Acá vinieron siendo número uno y se fueron con una gran derrota. A Támara le gané muy fácil y ahora le ganó a Viloria que es uno de los mejores boxeadores de la categoría”, afirma, pero traza también una línea divisoria con el púgil al que llaman Payasito. “Hernández no vino a jugársela”, dice Narváez, “para mí vino a especular y a sobrevivir los 12 rounds, y sin embargo tiene buenos resultados ahora”, concluye.
Pero esos desafíos son parte del pasado, y el futuro inmediato le depara una categoría totalmente nueva y un rival peligroso. Briceño (32-5-1, con 26 KO) bien podría ser el rival de mayor cuidado para Narváez en mucho tiempo. Su engañosa marca incluye cinco derrotas ante boxeadores como Fernando Montiel (a quien enfrentó con apenas 10 días de aviso, cayendo por controvertida decisión tras la cual Montiel fue abucheado por su público en Las Vegas) y el actualmente muy bien clasificado William González (el único en vencerlo antes del límite), y los demás reveses tienen atenuantes muy creíbles, como el prematuro fallecimiento de un hijo que afectó mucho el estado anímico del boxeador, y algunas lesiones inoportunas. Y es por eso que el centroamericano se tiene mucha confianza en este compromiso, en el que siente que está compitiendo en su peso natural ante un boxeador de menor estatura que viene subiendo de categoría.
“No menosprecien a Everth”, afirma su manejador y compatriota Silvio Conrado. “Él es un boxeador buenísimo, su récord lo refleja”, señaló, destacando también que éste no será el primer combate entre ambos. Narváez y Briceño se habían enfrentado como amateurs en los Juegos Panamericanos de Winnipeg ’99, y en aquel entonces la victoria fue para el argentino. “Fue una pelea bastante dura, una pelea muy fuerte, y espero poderle ganar ahora”, dijo el lacónico retador durante su breve paso por los micrófonos, sin dejar de mostrar seguridad en sus palabras. A su turno, su locuaz entrenador Ricardo Rizzo fue más categórico. “(Everth) es un peleador que va a buscar cambiar golpes, y del cuarto para arriba es peor, porque tira y tira cada vez más”.
Sin menoscabar al rival de este sábado, podemos mirar a futuro y decir que las similitudes que mencionamos en el primer párrafo acompañan, quizás, a un momento que siempre tiene protagonismo en todas las conferencias de prensa de Narváez: el momento en el que sobreviene la inevitable pregunta sobre esa elusiva pelea consagratoria en los grandes escenarios del boxeo mundial ante un rival de renombre y con un cheque con más de cuatro ceros.
“Acá hay más opciones para elegir”, afirma Osvaldo Rivero, manejador del púgil argentino, en relación a la nueva división del campeón, señalando que ya se habla de un posible combate entre Narváez y el mexicano Hugo Cazares antes de fin de año. Y a su turno, Narváez concuerda. “Creo que todavía tengo mucho para dar. Con 34 años cada vez me siento mejor, y creo que estamos a tiempo de seguir haciendo historia”, dice. En cuanto a quedarse en las 115 libras, la posibilidad parece muy tentadora. “Depende de cómo nos sintamos en la categoría súper mosca y de las ofertas que tengamos. Yo creo que con 16 defensas (en el peso mosca), creo que lo que me interesa ahora es hacer peleas más importantes y meternos en otros mercados”.
Dichos mercados le han resultado esquivos a Narváez, a pesar de ser mercados muy activos y redituables. Se puede decir que hay un eje oriental (compuesto por Japón, Filipinas, Tailandia y demás países de esa región) y un eje americano (entre Estados Unidos, México y el Caribe) en el que se mueve mucho dinero y se hacen peleas que generan grandes rivalidades y bolsas interesantes, pero al que Narváez no ha podido acceder. Pero las distancias y los obstáculos económicos no parecen ser la única razón por la cual Narváez ha quedado fuera de esa danza de dólares.
“Si tú tienes un peleador malo, todo el mundo quiere pelear con vos”, dijo Rizzo sobre Narváez, mezclando los apelativos y acentos centroamericanos y argentinos con total soltura. “Si tienes un campeón bueno nadie va a querer pelear contigo. Tienes que ir allá a pelear”, afirmó, en un desinteresado y vocal apoyo al rival de su pupilo, y subrayando aún más la peligrosidad de Narváez como factor de su poco éxito a la hora de seducir rivales de gran envergadura. “Si yo hubiese escogido esta pelea, yo no escojo a Narváez. Si me dicen de elegir entre Narváez o el Travieso (Arce), yo elijo al Travieso. Narváez es peligroso, lo peleamos porque hay que pelearlo, porque (la pelea) es mandatoria”, concluye el experimentado entrenador.
Pero ninguno de esos obstáculos para lograr mayores combates hace mella en el ánimo de Narváez. Para él, su carrera ya tiene un valor muy grande por sí sola, y no dependerá de los logros de sus antiguos rivales ni de sus propios éxitos futuros para dejar su marca en la rica historia pugilística de su país.
“Me considero uno de los mejores campeones de Argentina del momento y de todos los tiempos”, dijo el Huracán, tras una breve y muy acertada comparación con los dos boxeadores argentinos más destacados del momento como lo son Marcos Chino Maidana y Sergio Maravilla Martínez. “Quiero hacer historia también en la categoría gallo Jr. y poder enfrentar a grandes rivales ahí también”.
La intención y las ganas están. Solo basta esperar a ver cómo se desarrollan los hechos en los meses posteriores a lo que creemos será una victoria de Narváez este sábado, y ver luego con quienes se mide el argentino para rubricar sus sueños de mayores grandezas, que siguen sin realizarse con toda la proyección que podrían o (quizás) deberían. Y para ilustrar esta idea, nada mejor que una escena que ilustra cabalmente la situación de Narváez y su contexto en la historia actual del boxeo. Trepado sobre un rincón neutral del ring del Luna Park tras su contundente victoria ante Omar Soto en su última defensa del título mosca de la OMB, un sonriente Narváez mostraba orgulloso su cinturón de campeón al público que se agolpaba sobre el ring a vitorearlo. Desde la platea, la respuesta fue infalible. “¡Ese cinturón te queda chico!”, se oyó gritar a alguien y asentir a varios, a pesar de que la enorme faja cubierta de adornos dorados podría haberle dado dos vueltas completas a la cintura del campeón. La sensación, en toda su gráfica expresividad, es compartida por muchos, y me incluyo en la lista. Queda por verse ahora si Narváez logra capitalizar esta nueva oportunidad con una victoria contundente que lleve a combates de mucha mayor envergadura, y que le resulte en una serie de defensas redituables, peleas gloriosas, rivales de renombre, y (por qué no) quizás una o más fajas que le queden a la medida de todo su talento.
La cartelera previa a Narváez vs Briceño incluye algunos choques interesantes y la posibilidad de ver a algunos prospectos valiosos en acción. En el evento previo al choque estelar, Jorge Sebastián El Chacarero Heiland (15-0, 8 nocauts), un prospecto muy valioso que siempre hace combates vistosos, se enfrentará en 10 asaltos ante Alejandro Falliga (17-6-3, 6 KOs) en el peso mediano. Antes de eso, Claudio Olmedo (17-2-0-1 ND, 17 nocauts) expondrá su faja ante Carlos Ahumada (15-1-0-1 ND, 5 KOs) a 10 rounds en el peso súper ligero. Previamente, el invicto Billy The Kid Godoy (15-0, 7 KOs) se medirá con Cristian Ríos (6-4-1, 1 KO) en otro pleito pactado a 10 rounds.
En el inicio de la velada, tal como es costumbre harán sendas presentaciones los hermanos de Narvaez (Néstor y Mario) cada uno con un combate a cuatro o seis asaltos, y como atracción especial debutará en Argentina la muy publicitada boxeadora uruguaya Chris Bombón Asesino Namús.

































