Javier Weber, aseguró que la clasificación de su equipo para la fase final de la Liga Mundial “no la esperaba nadie en el ambiente del voley”.
El ex armador subrayó que “hoy todos hablan de sorpresa”, por la presencia argentina en el hexagonal final de Belgrado y ejemplificó: “Los brasileños, que son los mejores del mundo, no paraban de felicitarnos y nos decían: ‘lo que han conseguido fue muy grande’”.
Sin embargo, el entrenador advirtió que “el equipo debe conseguir una medalla para que la conquista sea verdaderamente histórica” y pueda nivelarse con las memorables actuaciones del Mundial 1982 y los Juegos Olímpicos 1988, que se materializaron en bronce.
“Es importante haber reubicado a la Argentina entre los seis mejores equipos de la actualidad, algo que no ocurría hace varios años. Esta clasificación, por ser la primera en la historia, quedará en el recuerdo de mucha gente pero también es cierto que no hemos conseguido nada y que esto tiene que servir como punto de partida”, evaluó Weber en una entrevista exclusiva con Télam.
El seleccionado nacional jugará por segunda vez la última fase de la Liga Mundial pero nunca lo había hecho por méritos deportivos.
La anterior participación, en 1999, estuvo garantizada por su condición de local en Mar del Plata y el equipo finalizó en el sexto lugar.
Ausente en la pasada edición, el seleccionado “albiceleste” registraba un último puesto en la Liga Mundial 2007, con doce derrotas en igual cantidad de partidos, y el 13er. lugar en el Mundial Japón 2006 bajo la conducción de Jon Uriarte.
Weber se mostró optimista con la chance de acceder al podio en Belgrado, al sostener que “al igual que la clasificación, será difícil pero realizable”.
“En primera fase nos enfrentamos con equipos que a priori eran superiores a nosotros tanto por nivel como por ranking. Lo digo por Serbia y Francia, especialmente. Corea, en cambio, estaba en el tercer pelotón como nosotros. Pero a todos les pudimos ganar”, remarcó.
Argentina integrará el grupo F con Brasil y Cuba, dos rivales de historia pesada en una competencia que celebra su vigésima edición en Serbia. Los brasileños jugaron todas las ediciones y la ganaron en siete oportunidades, seis de ellas en los últimos ocho años (2001, 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007) dirigidos por su actual entrenador Bernardo Rezende.
Por su parte, los cubanos -ausentes sólo una temporada- se consagraron una vez (1998) pero alcanzaron el podio siete veces más (medalla de plata en cinco ocasiones y bronce en dos).
“Son dos equipos que, si bien están en proceso de recambio, tienen un potencial enorme. Ninguno es más accesible que el otro. Para llegar a semifinales tenemos que quedar por encima de uno de ellos en el grupo y nosotros demostramos condiciones para ganarle a cualquiera”, analizó.
El técnico de Bolívar, equipo con el que fue campeón las últimas tres temporadas, señaló que los cubanos “tienen una ventaja sobre el resto porque constituyen una selección permanente” en referencia a la militancia de todos sus jugadores en el medio local.
“Están los doce meses del año jugando y preparándose para este torneo. No es fácil tomar un equipo sesenta días antes, con jugadores que vienen de distintas ligas, y conseguir resultados”, agregó Weber, que asumió su cargo en abril pasado.
Luego, calificó a Brasil, actual bicampeón mundial, como “el mejor equipo por haber ganado todo en los últimos diez años”, al tiempo que lo trató de “gran candidato” para coronarse en Belgrado.
En ese sentido, el ex armador confió en que Argentina “jugará mucho más suelta” en la fase final porque “no tiene nada que perder”, aunque aclaró que tendrá planteados “objetivos de juego bien determinados”.
“Este equipo está en pañales pero si queremos convertirlo en una gran selección hay que mantener la regularidad y exigirse especialmente contra los mejores del mundo”, concluyó.

































